lunes, 21 de julio de 2008

El día que marcaste la diferencia

Recuerdo claramente como nos conocimos, era timido, y cada vez que nos topabamos, sus ojos (que me encantan) median mi cuerpo, registraban mis movimientos, revisaban mi ropa o me espiaban por la espalda, pero no cruzbamos ninguna palabra.
Era un día de lluvia, yo esperaba la micro, se me acerco timidamente y me invito un cafe, acepte, corrimos hasta la cafeteria, llegamos empapados. Pero no me importo hay cosas que no importan cuando uno lo esta pasando bien. Hablamos por largas horas, dijimos todo lo que teniamos que decir. Cuando salimos habia dejado de llover y las nubes tenian esas formas locas que tienen cuando el cielo se despeja repentinamente. Callados caminamos de vuelta al paradero. Tan solo caminamos. No hubo abrazos ni declaraciones indirectas (como era de costumbre). Solo caminamos, arrojando vapor por la boca y teniendo cuidado de no pisar las pozas de agua. Mirando a veces el cielo.
Pero fue ese día cuando supe (no me pregunten como, sólo lo supe), que terminaria en mi casa, viendo peliculas, probando el pan con palta que yo tostaria para la once y revolviendonos en el sillón cuando llegara la noche.
Sólo es cuestión de tiempo (como siempre)

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